domingo, 15 de marzo de 2015

"Piel de oso"


“Para que una historia mantenga de verdad la atención del niño, ha de divertirle y excitar su curiosidad. Pero, para enriquecer su vida, ha de estimular su imaginación, ayudarle a desarrollar su intelecto y a clarificar sus emociones; ha de estar de acuerdo con sus ansiedades y aspiraciones; hacerle reconocer plenamente sus dificultades, al mismo tiempo que le sugiere soluciones a los problemas que le inquietan. Resumiendo, debe estar relacionada con todos los aspectos de su personalidad al mismo tiempo; y esto dando pleno crédito a la seriedad de los conflictos del niño, sin disminuirlos en absoluto, y estimulando, simultáneamente, su confianza en sí mismo y en su futuro. “ (Bruno Bettelheim)


Día tras día, los maestros y los padres viven cómo los niños escuchan con veneración y entrega los cuentos de siempre, una y otra vez.
No necesitan explicaciones ni moralejas, pero necesitan adultos que sean conocedores de esas historias, del valor educativo de esos cuentos y que sepan transmitir con su voz, con sus gestos, con su amor por los cuentos y con su atención cálida hacia los niños,  estos relatos procedentes del mundo entero.

Los cuentos se remontan a un pasado tan lejano que nadie puede recordar, pero a través de ellos nos ha llegado una magia que ha alimentado el alma infantil a través de generaciones. Por ello el alma sabia de los niños reclama una y otra vez: ¡cuéntame un cuento, por favor!

Con los cuentos estamos poniendo un sólido cimiento en la educación de nuestros hijos y alumnos. Les estamos dando la confianza de reconocer que el bien, al final, siempre triunfa sobre el mal; que el valiente y honesto es el que conquista a la princesa; que la fuerza bruta, la de los monstruos, nada tiene que hacer frente a la inteligencia y astucia; que el esfuerzo, el de pasar las pruebas, siempre obtiene su recompensa.

Por todo esto tenemos que contar cuentos a los niños… Y de los cuentos, lo importante es que sean los adecuados.

Como futuras maestras, si nos preocupamos por los cuentos y nos preocupamos por lo que conviene a los niños, si “miramos” a los niños, entonces sabremos escoger bien los cuentos que les narramos…

A continuación, os voy a contar mi adaptación del cuento “Piel de oso” para niños de 6 años.
  

Esta es una historia muy antigua, tan antigua como las hadas…

En un país lejano vivían tres hermanos en una casa muy pobre. El más pequeño, que se llamaba Iván, decidió una buena mañana marcharse a correr mundo. Se alistó como soldado y luchó en muchas batallas, convirtiéndose en un joven fuerte, valiente y con mucha confianza en si mismo.
Cuando regresó a su casa, sus hermanos, que se habían vuelto muy egoístas, le dijeron: - ¿Y qué haremos contigo? No tenemos nada para darte. Arréglate cómo puedas.

A Iván no le quedaba más que su arma, se la echó al hombro y se fue de allí. Camina que caminarás llegó a una pradera donde había un gran árbol. Como estaba muy cansado y hambriento, se sentó a su sombra a comer de sus frutos y a lamentarse sobre su suerte.

En ese momento oyó un ruido y, al volverse vio ante él un hombre alto, muy alto, vestido completamente de negro y con un siniestro sombrero.
El hombre le dijo – soy el Señor Gran Brujo y ya sé lo que te pasa, tienes miedo, estás asustado.
¿Cómo osas dudar de mi valor? - respondió Iván. -  Puedes ponerme a prueba.
Pues bien - asintió el hombre. -  Mira detrás de ti.
El soldado se volvió y vio a un enorme oso que lanzando gruñidos se dirigía hacia él. Sin dudarlo, cogió su fusil y apuntando al animal disparó. El oso se desplomó muerto.

- No te falta valor -  dijo el desconocido. -  Te voy a proponer un trato. Tendrás tanto dinero y riquezas cómo seas capaz de acumular, pero debes cumplir las condiciones que yo te diga. En el transcurso de los próximos siete años no debes lavarte, ni peinarte, ni cortarte el pelo o las uñas. Te daré un vestido que habrás de llevar durante todo ese tiempo. !Ah!, una cosa más, no podrás permanecer en el mismo lugar más de siete días.
Cuando pasen los siete años volveré a visitarte, si has conseguido superar la prueba, quedarás libre y rico el resto de tus días, pero si no lo consigues, te convertiré en mi sirviente.
El joven pensó en la gran necesidad en la que se encontraba y decidió arriesgarse.
- Estoy conforme - dijo.
El Señor Gran Brujo le dio un vestido diciéndole: - te tienes que vestir con estas ropas mágicas y, cada vez que metas la mano en el bolsillo, la sacarás llena de monedas de oro. Despellejó luego al oso y entregó la piel al joven – Esta será tu capa, con la que te cubrirás y la manta donde dormirás, añadió. Por esta piel te llamarán “Piel de oso”.
Dicho esto, el señor vestido de negro desapareció.

Iván se puso las ropas que le había dado el brujo y, al meter la mano en el bolsillo, ¡sorpresa!, un puñado de monedas de oro. Se colgó la piel de oso sobre los hombros y regresó al pueblo de sus padres. Allí estuvo siete días, venga a sacar puñados de monedas de su bolsillo. Se compró una casa y enterró en el jardín un gran cofre lleno de oro.

Paso el primer año, Iván estuvo viajando de la Ceca a la Meca. Con el oro que sacan de sus bolsillos, vivía como un noble y ayudaba a las buenas gentes necesitadas que se cruzaban en su camino. El segundo año transcurrió deprisa y el aspecto del joven era cada vez más desaliñado. Continuaron pasando las semanas, los meses, y su apariencia comenzó a asustar a las personas que encontraba a su paso. Estaba terriblemente sucio, con el pelo y las barbas muy largas, y la piel de oso con la que se cubría le hacía tener un aspecto muy feroz. Apenas nadie le daba posada ni le dejaban acercarse a su mesa. Allá donde iba, solo hablaba con los pobres, a los que nunca dejaba de dar limosna generosamente.

Siguió pasando el tiempo y el joven cada día se encontraba más solo y más triste.

Una noche de invierno, cuando Iván se disponía a dormir en un establo, escuchó unos llantos y lamentos. Un anciano gemía sin consuelo – !Ay! !Qué va a ser de mí y de mis hijas! – exclamaba. – ¡Cómo vamos a sobrevivir!
- ¿Qué te ocurre, buen hombre? – Preguntó el joven. El anciano se asustó al ver a ”Piel de oso”, ya que su aspecto era realmente el de un animal. Pero estaba tan desesperado que le contó su desgracia. Había perdido todos sus bienes, y se iba a quedar sin casa, en la que vivía con sus tres hijas, si no saldaba la deuda que tenía.
- Yo te puedo ayudar, le dijo Iván, - te daré todo el oro que necesites. Y así lo hizo. El anciano no daba crédito a su suerte y no sabía cómo agradecer tanta generosidad a ese ser, de aspecto tan monstruoso.
- Vente conmigo; en pago a tu bondad te daré cobijo en mi casa y te ofrezco la mano de una de mis hijas, a cual más hermosa.

Marcharon los dos juntos y llegaron a la casa del anciano. Las hijas acudieron a su encuentro y se quedaron petrificadas al ver al acompañante de su padre.
Las dos mayores, al escuchar que su progenitor pretendía que una de ellas se casara con ese ser horripilante, huyeron espantadas. En cambio la más joven de las hermanas, Leonor, no tuvo más remedio que aceptar.
Pasaron siete días y el  joven Iván, antes de abandonar la casa, entregó un anillo a la doncella diciéndole – Tengo que partir. Te dejo este anillo y en unos años volveré a buscarte. Si cuando regrese, aún lo conservas, entonces nos casaremos.

“Piel de oso” se marchó  y estuvo vagando de un país a otro, sobreviviendo como pudo. Cuando pasaron los siete años, volvió al lugar donde se  había encontrado con el Gran Brujo y exhausto, se tumbó para descansar, quedándose completamente dormido en pocos minutos.

El muchacho soñó que el Gran Brujo vestido de negro aparecía, muy enfadado, devolviéndole su vieja casaca de soldado al mismo tiempo que le reclamaba sus ropas mágicas. Al despertar por la mañana, no vio a nadie a su alrededor,  y comprobó, con alivio, que había recuperado el aspecto que tenía siete años atrás.

Lo primero que hizo el joven Iván fue comprar un caballo. Cogió las riendas y cabalgó hasta la casa de su prometida. Al llegar, nadie reconoció quien era.
El padre le ofreció hospedaje y, durante la cena, Iván comprobó que la hermosa Leonor llevaba el anillo. Entonces dijo - Leonor, soy tu prometido, al que llamaban “Piel de oso” y he venido a buscarte para casarme contigo. Y, diciendo esto, la abrazó y la besó.

!Y celebraron la boda llenos de felicidad!

Y colorín, colorado, este cuento se ha terminado…


Para hacer una adaptación, hay que tener en cuenta la edad a la que queremos dirigir la narración. Yo he elegido la edad de 6 años.
A esta edad, los niños están en la etapa del pensamiento intuitivo, por lo que tienen gran imaginación, que le ayuda a entender lo real. También han desarrollado el concepto básico de la narración, asimilan cuentos con una secuencia narrativa clara, unidireccional, que use frases cortas. Cuentos de trama predecible pero con finales sorprendentes, finales felices y justos. Son capaces de seguir una historia que les presente la fantasía de manera veraz, que enriquezca su mundo interior. Tienen tendencia a identificarse con el héroe. Necesitan relatos de estilo muy sencillo y recursos estilísticos asequibles. Un uso del vocabulario adecuado, aunque creo que siempre es beneficioso para el niño sobrepasarse algo con el vocabulario, con el fin de estimular el aprendizaje de nuevos términos.

En mi adaptación he tratado de mantener la magia y emoción del relato.

Para ello he tenido que hacer varios cambios en el texto, los mínimos pero necesarios, ya que el cuento que oímos en clase iba dirigido, en mi opinión, a niños mayores.

- Los protagonistas de mi cuento tienen nombre propio, ya que los niños a esta edad necesitan
  nombrar los personajes de los cuentos.
- He sustituido al demonio por el Gran señor Brujo, intentando que los niños lo identifiquen
   con el malo, pero sin causarles terror.
- También he cambiado la parte del trato que habla de "entregar su alma"al diablo (si pierde),
   por "ser su sirviente", ya que considero que a esa edad lo van a entender mejor.
- He eliminado cualquier alusión religiosa. Pienso que no es lo más indicado en un cuento
   de hadas.
- Por último, he suprimido la parte del final del cuento, en la que la hermana se ahorca y
   el diablo se lleva su  alma.

Para contar la historia, he mantenido las fórmulas de entrada y salida.
He intentado respetar la estructura interna  del cuento, que creo debe permanecer lo más fiel posible  en cualquier adaptación (planteamiento, nudo y desenlace)

- El protagonista, el hermano pequeño, se marcha de casa y con su esfuerzo se convierte en
   un joven valiente y seguro de sí mismo. Aquí aparece el motivo del viaje y búsqueda que
   supone crecimiento personal.
- Se encuentra con el enemigo, que tiene poderes mágicos y que le propone un reto.
- Comienza el viaje iniciático, ayudando a los demás (generosidad)
- Enamoramiento
- Final feliz


“Piel de oso” es un cuento folclórico recogido por los hermanos Grimm.
Los cuentos folclóricos, transmitidos oralmente, son el primer paso para acercar al niño a la lectura, es decir, al cuento escrito. Por eso es muy importante saber elegir y adaptar los relatos que vamos a contar a los niños, que sean adecuados para su edad, que capten su interés, que les cautiven, que al escucharlos su cara se transforme y su alma sea transportada al mundo de la fantasía donde todo es posible… Desde siempre, los cuentos de hadas, elegidos de forma adecuada para cada edad del niño, han supuesto un alimento muy especial para el alma.


  Bibliografía

- Apuntes Literatura Infantil. Tema 2
- Bettelheim, B. (1994). "Psicoanálisis de los cuentos de hadas". Barcelona: Crítica Grijalbo
  Mondadori.
- J. y W. Grimm (2006). "Todos los cuentos de los Hermanos Grimm". Madrid: Editorial Rudolf  
  Steiner.






7 comentarios:

  1. Carmen, tu aportación acerca de la importancia de saber elegir y contar los cuentos apropiados para cada niño me parece fundamental, pero recuerda que en esta actividad del segundo bloque tienes que adaptar un cuento concreto el de "Piel de Oso" de los hermanos Grimm que contó Irune en clase a una edad determinada. (si no pudistes asistir uno que se especifica en el Bloque 2 con un enlace). En la guía de trabajo de la asignatura viene muy bien explicado.

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  2. Hola Carmen,

    Me parece que has hecho una estupenda adaptación, ya que mantienes los roles, motivos y las imágenes princípiales, añadiendo algunas nuevas como en el final, que el encuentro con el Brujo sea en un sueño. Eso me ha parecido realmente bueno.

    En tu adaptación hay magia en todo momento, me encanta que al protagonista le llamen “Piel de Oso”, algo que seguro recordarán siempre los niños. Igual que las expresiones populares que incluyes en tu cuento (“de la Ceca a la Meca, de buen mañana, camina que caminarás) que tienen mucha sonoridad y a los niños de 5-6 les encanta repetir cuando oyen el cuento una y otra vez.

    Los cambios que has introducido me parecen los justos y los elementos que has mantenido también. El lenguaje es para niños de 5-6, con palabras que estimulen su desarrollo. La redacción está muy cuidada y la estructura fluye muy bien.

    Ando dándole vueltas a qué sugerencia de mejora te puedo hacer y no encuentro ninguna.

    Pienso has realizado un buen trabajo.

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  3. Hola Carmen,

    tu adaptación me ha parecido muy completa, no sé si te ha pasado como a mi con respecto a acortar un poco más la adaptación puesto que es para niños algo más pequeños y, como has dicho tu misma, el cuento que Irune contó en clase es para algo más mayorcitos, esperaremos a que nos lo corrija.

    Por otro lado, el nombre de Iván, creo que se puede considerar nombre actual, no conservando una de las pautas que se dijo en clase como es "poner nombre propios que no sean actuales para mantener la magia". Es sólo una opinión.

    Para finalizar, respaldo el comentario que la compañera Leticia te ha hecho. Algo que me ha gustado mucho, que me ha llamado la atención y que me apunto para posibles adaptaciones, con tu permiso, es que el protagonista se encuentre con el Brujo en un sueño.

    Sin extenderme mucho más, creo que tu adaptación es realmente buena. Muchas gracias por el ratito entretenido y mágico que me has aportado.

    Un saludo

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    1. El cuento os lo conté a vosotras. Era una versión para adultas, obviamente. Pero se podía haber adaptado para niños de 3 años y, hasta ahora, todas os habéis "pegado a la primaria", ¡cobardicas! :D
      Por otra parte subestimáis el tiempo que un niño pequeño puede prestar atención a un cuento bien adaptado a su nivel cognitivo y a su maduración... y bien contado.

      El nombre de Iván, aunque sea moderno, es un nombre histórico en el este de Europa, concretamente en Rusia y es muy adecuado.

      Coincido contigo en lo demás.

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  4. Perfecto, Carmen. Un gran trabajo. Recuerda que, cuando les cuentes tu adaptación a los niños, no debes olvidar esos detalles narrativos que has incluido en el texto.

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  5. No puedo estar más de acuerdo contigo en lo que dices sobre como a través de los cuentos podemos “reconocer que el bien, al final siempre triunfa sobre el mal; que el valiente y honesto es el que conquista a la princesa; que la fuerza bruta, la de los monstruos, nada tiene que hacer frente a la inteligencia y astucia; que el esfuerzo, el de pasar las pruebas, siempre obtiene su recompensa”.

    Me ha gustado mucho el cambio que has hecho acerca de lo que el diablo obtendría si Iván no cumple el trato, que es ser su sirviente. Creo que eso es más fácil de comprender por los niños que lo de entregarle su alma.

    Además has mantenido los elementos fundamentales de la historia, así como la estructura planteamiento, nudo y desenlace.

    Lo que yo hubiera cambiado es la parte en la que Iván se va a la guerra por algo más acorde con un cuento cuyos receptores son niños de seis años.

    Un saludo!!

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